viernes, 11 de diciembre de 2009

Copenhague: para que vuelvan las tortugas


Copenhague: para que vuelvan las tortugas
(Publicado en El Pilòn, Valledupar, Cesar, Colombia, 10/12/2009)
Raùl Bermùdez Màrquez

Las tortugas determinan su sexo durante el tiempo de gestación en el huevo. Como estos son enterrados en la arena de la playa, el calentamiento global ha ocasionado una seria distorsión en el equilibrio reproductor de la especie: están naciendo más hembras que machos. Si la tendencia no se revierte, la especie transitará de manera indefectible hacia la extinción. Esa es una de las conclusiones de un estudio que se lleva a cabo en el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo. Y el efecto sobre las tortugas, es apenas una pequeña punta del inconmensurable iceberg en que se ha constituido el calentamiento global, cuyo crecimiento amenaza hasta la existencia misma del planeta.

El clima de la Tierra siempre ha cambiado con el tiempo de manera natural. Por ejemplo, la variación en la órbita de nuestro planeta altera su distancia del Sol. Este hecho ha originado los principales periodos glaciares y los periodos intermedios más calientes. Sin embargo, de acuerdo con el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Calentamiento Global (IPCC), hay más de un 90% de probabilidades de que los seres humanos seamos los principales responsables del cambio climático en nuestra era. La causa principal es el uso de los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas. Su combustión incrementa el CO2 presente naturalmente en la atmósfera, lo cual actúa como una capa que atrapa la energía solar y calienta aún más la superficie de la Tierra. La deforestación y otros procesos que emiten otros gases de invernadero también contribuyen.

Aunque el impacto inicial es un incremento de las temperaturas promedio en todo el mundo, el calentamiento global también produce cambios en los patrones de las lluvias, la elevación del nivel de los mares, cambios en la diferencia de la temperatura entre el día y la noche y muchos más. Este complejo grupo de alteraciones ha sido denominado "cambio climático" y otras veces, más exactamente, "cambio climático antropogénico (producido por los humanos)”. Las conversaciones que hoy se llevan a cabo en Copenhague se enmarcan dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático establecida en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

En 1997, se firmó el Protocolo de Kioto cuyos alcances resultaron limitados por la negativa a suscribirlo de Estados Unidos y China –los mayores productores mundiales de gases de invernadero-, y su vigencia expira en el 2012. En principio, lo que se busca en Copenhague es la reducción de las emisiones de gases invernadero en cantidad suficiente como para limitar el aumento de la temperatura promedio del mundo a 2ºC. La fecha clave para estos compromisos es 2020, aunque algunos países quieren ir más allá, hasta 2050.

El camino es largo y culebrero. La ruta principal para reducir las emisiones de gases invernadero es evitar la quema de combustibles fósiles. Pero, por regla general, ellos son las fuentes más baratas de energía. Así que es muy posible que un acuerdo exitoso aumente el costo de la energía. ¿Cuánto costará hacer esta transición lo suficientemente rápida como para evitar un cambio climático más drástico? Los países en desarrollo piden cientos de miles de millones de dólares anuales para la mitigación y varios estudios -incluido uno del Banco Mundial- indican que serán necesarios alrededor de US$100.000 millones adicionales por año para ayudar a los países más pobres a adaptarse. Porque los efectos siguen siendo devastadores.

Aquí en Valledupar, solo es necesario dirigir la vista al norte para percatarse que las nieves de la Sierra Nevada ya no brillan majestuosas como hace tres décadas. Y si muere la sierra, muere el Guatapurí, el Badillo, el Ariguaní, el Ranchería y tantas otras fuentes hídricas de la región que se nutren de ella. De lo que se acuerde en Copenhague, pero principalmente de nosotros mismos, depende que vuelvan las tortugas a San Bernardo y que el Guatapurí dentro de 20 años no solo se pueda admirar en hermosas postales o en los cantos inmortales que le compusieron Nicolás Maestre y Fredy Molina, sino en la vida misma. raubermar@yahoo.com.

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